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Las
piómetras son infecciones provocadas por desbalance
hormonal, en el útero de perras y gatas. La
hormona involucrada en el problema es la Progesterona, que prepara al útero ante
una posible preñez, y sus niveles se mantienen altos luego del celo.
También puede presentarse en hembras tratadas con anticonceptivos.
El útero responde con una elevación de
las secreciones de sus glándulas,
produciendo un ambiente ideal para el crecimiento bacteriano;
disminuyen las contracciones normales, entonces las secreciones quedan retenidas
en su interior, y agregado a esto
la
progesterona altera la inmunidad propia del útero.
Esto genera un ambiente propicio para que proliferen
bacterias que ingresan desde la vagina, entonces se forma pus.
Hay dos formas de piómetras. En las abiertas, donde el
cuello del útero permanece abierto, podremos ver la salida del pus desde la
vagina. En las cerradas el cuello uterino permanece cerrado, haciendo que el pus
permanezca y se acumule dentro del útero, siendo muchísimo más peligroso porque
puede terminar rompiendo sus paredes y esparciéndose dentro del abdomen,
provocando
septicemia, peritonitis e insuficiencia renal.
Los signos que podemos ver son: secreciones en la vulva (piómetras
abiertas), desgano, falta de apetito, abdomen hinchado (piómetras cerradas),
fiebre, polidipsia (mucha sed), poliuria (orinan mucho), deshidratación y shock
en los últimos estadíos.
La consulta al veterinario debe ser URGENTE ante
cualquiera de estos signos, sobre todo si ha tenido su celo en los últimos tres
meses.
El tratamiento consiste en terapia con antibióticos y castración en
los casos.

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