
Esterilizar a una mascota es un
procedimiento beneficioso para la salud y bienestar general de ésta. Además,
evita la procreación de numerosos gatos y cachorros que son abandonados o
muertos cada año.
La falta de información que existe hoy sobre la esterilización de mascotas es un
factor que, de ser corregido, podría evitar la eutanasia y abandono de millones
de perros y gatos cada año.
Según datos de la Sociedad Mundial de Protección
Animal, una perra normal con una vida reproductiva de seis años puede generar
una prole de cien individuos, mientras que cada gata puede dejar un legado de
hasta doscientos descendientes. Para evitar que miles de perros mueran por la
sobrepoblación, resulta fundamental comprender la esterilización como opción de
vida en mascotas.
La decisión de esterilizar tempranamente a una mascota, perro o gato, macho o
hembra, es un hecho que afectará positivamente su existencia. Así lo determinan
los estudios veterinarios a lo largo de todo el mundo. Esta medida permite
prolongar su vida, en un tiempo significativamente mayor, comparándola a una
mascota no esterilizada y además permite controlar la población existente,
evitando la sobre población.
Desenmascarando mitos
Existen diversos mitos en torno a la esterilización y las consecuencias que
produce en las mascotas. A continuación el Pet Food Institute detalla los más comunes, contrastándolos con la
realidad:
Mito 1:
¿ "La
esterilización cambia la personalidad de la mascota" ?
No existe evidencia científica alguna en la actualidad acerca de que la
esterilización afecte en un perro la capacidad de trabajo o de entrenamiento.
Mito 2: ¿" Las hembras desarrollarán una personalidad más dulce si se les
permite tener al menos una camada antes de ser esterilizadas"?
No existe evidencia alguna en la investigación conductual o en observaciones
clínicas que apoye esta afirmación. Algunos científicos estudiosos de la
conducta animal sugieren que esta creencia puede ser descrita como un “efecto
placebo”: el amo espera que la cruza de su mascota traerá consigo un cambio
conductual y estas expectativas lo llevan a asumir que el comportamiento del
animal ha mejorado. Si bien el esterilizar a la hembra después de la primera
camada reduce el número de animales no deseados a futuro, sólo se le debe
permitir tener crías si se está seguro de poder encontrar un hogar seguro y un
amo responsable para ellas.
Mito 3:
¿"Sólo las hembras deben
ser esterilizadas"?
Otro error común es pensar que los machos no deben ser esterilizados, a pesar de
que un macho fértil puede procrear múltiples camadas. La esterilización no es
sólo privativa de un sexo, esterilizar machos contribuiría aún más a evitar el
nacimiento de cachorros y gatitos no deseados.
Efectos en la dieta
Si a usted le dijeron que al esterilizar su perro o gato, este engordaría, la
verdad es que le explicaron la mitad de las cosas. El problema está en que la
alimentación debe cambiar si un perro es esterilizado. Evidencias científicas
establecen que los requerimientos nutricionales de los perros y gatos bajan
cuando sus órganos sexuales son extraídos o inutilizados, por lo que se debe
disminuir la cantidad de alimento entregada.
Actualmente se ha comprobado
científicamente que la esterilización causa un descenso de la “Tasa Metabólica
en Reposo” y de los “Requerimientos Diarios de Energía”. Estos son hechos
científicos irrefutables. La esterilización no produce por sí misma obesidad, al
disminuir los requerimientos energéticos, las mascotas esterilizadas necesitan
menor cantidad de alimento para cubrir sus necesidades energéticas diarias, por
lo tanto debemos disminuir el aporte de alimento a suministrar de manera de
evitar la aparición de obesidad.
Debemos recordar entonces, que la aparición de problemas de obesidad no es un
factor “hormonal” propiamente tal, sino que el producto del principal problema
de mal nutrición que se presenta hoy día: el exceso de alimentación. Por otra
parte, siempre debemos pensar que la alimentación se planificará en forma
individual para cada mascota.
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